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Mi último relato

Oídos sordos

Cuanta pasión se puede sentir en el instante más caliente de una sesión? Cuánta intensidad se le puede proporcionar a una sumisa? Cuánta misericordia tendríamos que manifestar o en realidad ocultarla? Existe la compasión después de que haya terminado todo?
Si, Mía… sos la mujer más maravillosa que pude haber encontrado, no paro de pensar en todo momento, día tras día y hora tras hora, en tu entrega tan espontánea, tu rendición tan sincera, tu sumisión tan clara y directa, tan honesta…
Te confieso, hermosa, que lo que hice el otro día no fue premeditado, no planifiqué nada de lo que sucedió, ni me puse en el papel de amo sádico para representar ninguna parodia ni jugar a ningún juego que se me haya ocurrido. Después de tanto leer en internet, de investigar en distintos blogs, además hablar tanto sea con amigos como con amigas de este maravilloso ambiente, resulta ser que al final, terminé permitiendo que todo fluyera naturalmente terminando con una característica que me surgió que me de…

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